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El Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) dice que más de 40 millones de personas en los Estados Unidos mayores de 18 años sufren de algún trastorno relacionado con la ansiedad, y esas son sólo las personas que han sido diagnosticadas, o cuyos síntomas encajan en una condición ya establecida. Millones más no son diagnosticados.

Por otro lado, la ansiedad en sí misma es una respuesta humana natural que sirve a un propósito. Nuestro objetivo no debería ser descartarla por completo, sólo para que sea una parte saludable y manejable de nuestras vidas. La ansiedad es parte de nuestro mundo, de la misma manera que el estrés, la tristeza y la felicidad lo son, pero la clave es entender cómo afrontarla y cómo evitar que se vuelva insalubre.

En pocas palabras, la ansiedad es una sensación de miedo y aprensión que te pone alerta. Biológicamente, está destinado a ponernos en un mayor sentido de conciencia para que estemos preparados para amenazas potenciales. Desafortunadamente, cuando comenzamos a sentir ansiedad excesiva, o vivimos en un estado constante de ansiedad ya sea por el estrés o por alguna causa, estamos en problemas.

Si esta no es tratada puede escalar hasta convertirse en un ataque de ansiedad o de pánico, el cual es un episodio de  presentación brusca, que aparece de forma inesperada y suele tener una duración variable (la mayoría duran entre segundos hasta varios minutos). Quién sufre un ataque de ansiedad experimenta una sensación de miedo intenso, totalmente irracional, que no puede controlar. Otras personas sienten una angustia muy difícil de soportar.

Las crisis (o ataques) de ansiedad afectan tanto a hombres como a mujeres, aunque se suelen dar con mayor frecuencia en el sexo femenino en una proporción de 2 a 1. Los estudios realizados consideran que los ataques de ansiedad afectan a un porcentaje de la población que puede variar entre el 1% y 3%. La edad de aparición suele estar entre los 15 y los 35 años.

Uno de los datos más interesantes del ataque de ansiedad es su alto grado de asociación con otros trastornos. Según estudios, se ha revelado que la asociación entre ataques de pánico y depresión ronda el 50%.

¿Qué hacer con ella?

Ya sabemos que es la ansiedad y su familiar cercano los ataques de ansiedad ahora una vez que hayas reconocido los efectos de la ansiedad, es hora de hacer algo al respecto. No tienes que tratar de mantener la cabeza sobre el agua. Hay un montón de trucos y técnicas que puede utilizar para aliviarse de un estado de ansiedad o desactivar la ansiedad cuando se siente que se eleva. Aquí hay algunos.

Aprender algunas buenas técnicas de relajación le servirá bien. Por ejemplo, la respiración simple puede sonar demasiado fácil, pero es una gran manera de engañar al cuerpo en un estado más relajado. Es algo que puedes hacer en tu escritorio en el trabajo, en tu coche y antes o después de un evento.

La visualización como una técnica de relajación es una de las más usadas ya que el objetivo aquí no es sólo pintar una imagen bonita y relajante en tu cabeza, sino también hacer que tu cerebro trabaje en esos detalles: cuanto más lo hagas, más lejos estará tu mente de lo que haya desencadenado tu ansiedad.

Puedes obtener un beneficio similar de la música, el ejercicio o la meditación. La música relajante (o el género que te pueda relajar) puede ayudar a quitar la mente de la ansiedad, o ayudarte a reenfocarte después de un episodio ansioso. El ejercicio es similar, pero en lugar de simplemente quitarte la mente, en realidad tiene un beneficio neurológico (así como uno fisiológico).

La meditación, especialmente la meditación guiada, también puede ayudar, ya que todo el punto es calmar la mente y descartar los pensamientos errantes que conducen a la ansiedad y el estrés.

Finalmente, recurra a sus propios rituales de relajación para quitarle el borde de su ansiedad. Si no tienes ninguno, crea algunos.

Por último, es importante recordar que la ansiedad es una respuesta humana natural. Si estás luchando con ello, tu objetivo no debería ser simplemente hacer que desaparezca, eso no es realista. No puedes simplemente alejar la ansiedad, pero si puedes aprender a vivir con ella.

Muchas personas que viven con trastornos de ansiedad o simplemente tratan con la ansiedad de vez en cuando son altamente funcionales, así que no pienses que la ansiedad es algo que necesariamente puedes ver en la cara de alguien. También a menudo se puede combinar con depresión u otras condiciones. Con la atención adecuada, aprender a lidiar y minimizar la ansiedad innecesaria es algo que todos podemos hacer.

Autor
Administrador de Empresas con Maestría en Dirección de Proyectos. Experiencias en los sectores de Prevención de Lavado y Financiamientos del Terrorismo además de la banca dominicana. Cinéfilo, Otaku y Gamer. Apasionado en temas de cultura, tecnología y finanzas.

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