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Para tener éxito en un entorno profesional, debes poder manejar tus emociones, eso es un hecho. Si los trabajadores no tuvieran un cierto nivel de autocontrol y manejo de la inteligencia emocional, las reuniones se convertirían regularmente en encuentros de gritos y el trabajo en equipo se rompería, deteniendo la productividad.

Sin embargo, también hay mucho que decir sobre la autenticidad en el trabajo. Si constantemente se ve obligado a enmascarar una sonrisa, mientras se esconde debajo sentimientos no tan felices, eventualmente tendrá un costo en su vida y carrera. Fingir felicidad en el trabajo no es fácil, pero tampoco es algo saludable y puede costar.

Consideremos estos 3 puntos basados en la ciencia:

1. Fingir felicidad te puede enfermar

En 2006, investigadores de la Universidad de Frankfurt realizaron un experimento en el cual se les pidió a 80 estudiantes que se hicieran pasar por representantes de servicio al cliente. A la mitad se les permitió defenderse verbalmente contra los clientes groseros, mientras que a la otra mitad se les pidió que fueran amigables sin importar qué.

El monitoreo mostró que el grupo que se requería para simular simpatía vio un ritmo cardíaco muy elevado, incluso después de que su “turno” se completara. El otro grupo experimentó solo un ligero aumento.

Investigaciones previas de la Universidad, que incluyeron entrevistas con 4,000 trabajadores reales de servicio al cliente, mostraron efectos similares. El estudio mostró que verse obligado a fingir ser feliz durante largos períodos de tiempo afecta la salud.

2. Puede hacerte odiar tu trabajo y a tus colaboradores

Mark Murphy, autor de Truth at Work: The Science of Delivering Tough Messages, recientemente compartió algunos resultados interesantes de la encuesta en su columna de Forbes. Al analizar los datos de un cuestionario en línea, Murphy encontró que el 51% de los encuestados dijo que “siempre” o “con frecuencia” tienen que “actuar” conscientemente o “montar un espectáculo” para mostrar las emociones apropiadas en el trabajo. El análisis se basa en que muchas personas están teniendo que ejercer energía real para forzar una sonrisa o simular empatía o positividad en el trabajo. Y con el tiempo, eso puede causar fatiga real y agotamiento.

3. Fingir felicidad puede ponerte de mal humor

Cuando se trata de la felicidad, la investigación sugiere que no puedes “fingirlo hasta que lo consigas”.

Un estudio realizado en 2011 publicado en el Academy of Management Journal, observó a un grupo de conductores de autobuses durante un período de dos semanas, rastreando sus interacciones con el público.

En el transcurso del estudio, y después de seguir de cerca a los conductores, los investigadores descubrieron que en los días en que las sonrisas eran forzadas, el estado de ánimo de los sujetos se deterioraba y tendían a retirarse del trabajo. Resulta que intentar suprimir los pensamientos negativos puede haber hecho que esos pensamientos sean aún más persistentes.

Pero en los días en que los sujetos trataron de mostrar sonrisas a través de esfuerzos más profundos, al cultivar pensamientos y recuerdos agradables, su estado de ánimo general mejoró y su productividad aumentó.

Entonces, ¿cuál es el punto de todo esto?

Obviamente, no puedes ir a trabajar hoy y comenzar a voltear las mesas de conferencia cada vez que te sientas frustrado o comenzar a esconderte debajo de tu escritorio cuando se mencione algo con lo que no estás de acuerdo.

Pero si es importante que se considere si enmascarar una sonrisa falsa sobre un estado de ánimo sombrío de manera regular es realmente lo mejor para sus intereses personales y profesionales.

Podría considerar otro factor del estudio de la Universidad de Frankfurt: la importancia de la “libertad de decisión” o el control sobre su trabajo. La capacidad de determinar cuándo tomarse un descanso de cinco minutos, por ejemplo, puede marcar una gran diferencia en su sentido de control y, en última instancia, en su felicidad en el trabajo. Si su trabajo actual no ofrece eso, vale la pena considerar si puede pasar a uno que sí lo haga.

Autor
Administrador de Empresas con Maestría en Dirección de Proyectos. Experiencias en los sectores de Prevención de Lavado y Financiamientos del Terrorismo además de la banca dominicana. Cinéfilo, Otaku y Gamer. Apasionado en temas de cultura, tecnología y finanzas.
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