HD.com.do
Home Destacada

Anoche la empresa de transporte aeroespacial SpaceX dio sus primeros pasos en el negocio de las telecomunicaciones con el lanzamiento de los primeros 60 satélites de su constelación Starlink, uniéndose así a la compañía OneWeb, que lanzó sus primeros 6 satélites en febrero de este año, en la cada vez más activa carrera del internet satelital.

Además de SpaceX y OneWeb, compañías como Amazon, Facebook y Samsung han anunciado el lanzamiento de docenas de miles de satélites como parte de múltiples constelaciones, con el propósito de brindar acceso a Internet de alta velocidad a escala global a partir de la próxima década.

El negocio del acceso al Internet, que por décadas se ha sostenido con una infraestructura de cables de fibra óptica y que hasta ahora ha sido dominado por las compañías de telecomunicaciones tradicionales, podría verse irrumpido por competidores desde el espacio tan pronto como a finales del próximo año.

¿Qué tiene esto de nuevo?

La idea del Internet satelital no es particularmente nueva. En los años 90s múltiples compañías consideraron establecer constelaciones de satélites para ofrecer Internet de alta velocidad, y aunque la mayoría desistieron o directamente fracasaron en el intento, la idea siempre ha lucido atractiva para empresas de telecomunicación que buscan hacerse espacio más allá de la actual infraestructura.

En la actualidad empresas como ViaSat, EchoStar e Iridium ofrecen Internet satelital para negocios y consumidores. Estas se han enfocado en ofrecer sus servicios en zonas con poco o ningún acceso a la infraestructura de fibras ópticas, algunas industrias específicas como la aviación comercial y para fuerzas militares de algunos gobiernos. Con 4, 24 y 66 satélites girando en una órbita geo-sincrónica respectivamente, esas empresas manejan unas de las más grandes constelaciones de satélites de la actualidad.

Con el inaudito lanzamiento de 60 satélites realizado ayer por SpaceX, esta empresa automáticamente se convierte en una de las mayores operadoras de estos en el mundo, con el plan final de establecer una constelación de más de 12,000 satélites. OneWeb espera completar su constelación con 648 satélites, mientras que Amazon propuso más de 3,200 para la suya y Samsung ha estado sugiriendo que la suya alcanzaría hasta 5,000 satélites; todos en órbita terrestre baja.

Para ofrecer un poco de perspectiva, en la actualidad hay un poco más de 1,300 satélites activos, de cumplirse las metas trazadas por estas compañías, para antes que terminen los 2020s los satélites dedicados a ofrecer Internet habrán excedido el total actual de satélites activos por un factor mayor a 20. Hasta el 1ro de enero del 2019, los seres humanos habían lanzado un total de 8,378 objetos al espacio.

¿Qué cambió?

La mayoría de los satélites de telecomunicaciones son bastante complejos y pesados que requieren ser colocados en órbitas geo-sincrónicas (a más de 35,786 kms de altura del ecuador) para preservar la estabilidad de la transmisión en su zona de servicio. Esto hacía que producir un solo satélite costara miles de millones de dólares, de los cuales sólo el lanzamiento al espacio resultaba de $400 a $700 millones de dólares de ese costo.

El rápido desarrollo de los servicios comerciales de lanzamiento de cohetes de la mano de empresas como Rocketlab, Virgin Galactic, Blue Origin y SpaceX, así como los esfuerzos por mantener el ritmo de proveedores tradicionales como United Launch Alliance, Arianespace y Roscosmos (la agencia espacial rusa), los costos para lanzamientos hacia el espacio, y especialmente para órbitas terrestres bajas, se han reducido dramáticamente, lo que sumado a los avances en los diseños de satélites que hoy son más capaces, más pequeños y menos pesados, hicieron de este giro algo inevitable.

De acuerdo al “Internet Access Global Industry Almanac 2013-2022”, la industria de acceso al Internet generó más de $1 billón (miles de millardos) de dólares en ingresos sólo en el 2017, con una perspectiva de mayor crecimiento a futuro mientras más personas se siguen sumando a la era digital. Por lo que es natural que más empresas deseen un pedazo del pastel.

¿Qué significa esto para nosotros los usuarios?

Las fibras ópticas funcionan transmitiendo la data como haces de luces de un punto a otro. En el vacío del espacio la luz viaja a una velocidad 47% mayor a como lo hace en una fibra óptica, por lo que la velocidad de transmisión de datos por Internet no estaría atada a las limitaciones de las fibras ópticas.

Adicionalmente, contrario a las actuales constelaciones de Internet por satélites que mantienen órbitas geo-sincrónicas bastante elevadas, las constelaciones propuestas estarían ocupando órbitas terrestres bajas de entre 300 kms y 1,200 kms de altura, significativamente por debajo de los 35,786 kms de las constelaciones activas en la actualidad, lo que no solo reduce la latencia de la red sino que mitiga materialmente las interferencias por fenómenos atmosféricos, lo que suele ser un problema habitual en los servicios de telecomunicaciones satelitales.

Por el momento, ninguna de las compañías que estarán trabajando en ofrecer estos servicios ha dado información oficial sobre los costos para los usuarios finales, pero en el caso de Starlink de SpaceX, su Presidente Gwynne Shotwell ha indicado en el pasado que su meta es que los puntos de acceso para los usuarios no excedan los $200 dólares como costo de instalación, lo que es un costo similar al que ofrecen ViaSat y EchoStar por Internet a 100 Mbps hoy en día.

Lo que no existe dudas es que la entrada adicional de empresas a la industria de acceso al Internet que no depende de la infraestructura pre-existente para ofrecer el servicio, generará presión hacia la baja al precio del acceso al Internet para todos los usuarios en la medida que las empresas de telecomunicaciones tradicional tengan que competir para preservar su mercado.

¿Cuándo empezaremos a ver esto?

Por el momento, los ojos de la carrera están centrados en OneWeb y Starlink que lucen ser las constelaciones con conceptos más madurados a la fecha.

OneWeb ha recibido un fuerte respaldo de inversionistas privados que van desde Airbus, Qualcomm, Virgin Galactic y SoftBank. Adicionalmente, esta requerirá una cantidad significativamente menor de satélites para ser operacional de lo que necesita Starlink. Eso dicho, OneWeb dependerá de proveedores externos para poder lanzar sus satélites al espacio, y para ello ha contratado lanzamientos con el Soyuz de Roscosmos, el LauncherOne de Virgin Galactic y el Ariane 6 de Arianespace, lo que pudiera impactar sus costos y el calendario del proyecto.

Starlink, por su lado, es un servicio directo de SpaceX por lo que puede servirse de lanzamientos dedicados del Falcon 9, como fue el caso del lanzamiento de ayer, o compartir rutas con otros clientes de SpaceX en otros lanzamientos del Falcon 9 y el Falcon Heavy. La posibilidad de colocar hasta 60 satélites por lanzamiento como fue demostrado anoche, reduce significativamente el total inicialmente se estimado para la colocación del total de la constelación. Sin embargo, Starlink sigue operando como un proyecto adicional a lo interno de SpaceX, que en adición a sus servicios ordinarios de lanzamientos al espacio, actualmente está trabajando junto a NASA en el programa para enviar humanos hacia la Estación Espacial Internacional y está desarrollando su nuevo cohete el BFR (Big Fucking Rocket), lo que podría poner estrés sobre los recursos que estarían disponibles para Starlink.

También debe llamar la atención el progreso que vaya alcanzando Project Kuiper, la constelación de satélites de Amazon, que no solo contaría con la muy abultada cartera del gigante del Internet, sino también con el proyecto de los sueños de su dueño y CEO Jeff Bezos, Blue Origin, que estaría estrenando su cohete el New Glenn en el 2021, con capacidad de sobra para colocar múltiples satélites en órbita terrestre baja.

A medida que se van calentando los motores en la carrera por el Internet espacial, desde ahora podemos saber que los ganadores seguros somos nosotros, los que disfrutaremos de todos los lanzamientos y un mejor y más rápido acceso al Internet.

Autor
Abogado, especializado en Derecho Financiero. Curioso por temas como la tecnología, los mercados financieros, las ciencias, la política, la futurología, entre otros. Articulista para el periódico El Nacional, y parte del equipo de varios blogs.
A %d blogueros les gusta esto: