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Uno de los eventos que más llamó la atención durante la toma de posesión del nuevo Presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, fue su llegada a la ceremonia en un Tesla Model S.

“Tesla” se convirtió en trending topic local y hasta el mismo Elon Musk comentó al respecto agradeciendo y declarando que su compañía estaba honrada por el hecho. Más adelante el Presidente Luis Abinader extendió, por Twitter, una invitación a Elon Musk ofreciendo acoger a su empresa Tesla en el país.

Aunque no hay información oficial por parte de Elon Musk o alguna de sus compañías que muestre algún interés de establecer algún tipo de presencia en la República Dominicana, podemos especular sobre los beneficios para el país y para el mismo Elon Musk y sus empresas en caso de poner a esta nación tropical en su mirada.

Consideremos los interesantes retos y oportunidades de una especulativa relación entre República Dominicana y Elon Musk y sus empresas.

TESLA

Tesla, Inc. (Tesla), fundada por Martin Eberhard, Marc Tarpenning y luego Elon Musk, es hoy una de las principales empresas productoras de vehículos eléctricos y energía limpia del mundo. Por precio de mercado Tesla es hoy la empresa automotriz más valiosa del mundo, en gran medida gracias a las expectativas de crecimiento del mercado de vehículos eléctricos y su creciente participación en el mercado de generación y almacenamiento de energía.

Tesla mantiene operaciones de manufactura y ensamblaje en diferentes estados en Estados Unidos de América, China, Alemania y Holanda, sin que hasta ahora esta haya manifestado, de manera oficial, interés en extenderse hacia Latinoamérica y el Caribe.

República Dominicana, a pesar de no tener mucha tradición en manufactura y ensamblaje de vehículos o de sus componentes, pudiera ser un punto interesante para las operaciones que Tesla vislumbre en Centroamérica y el Caribe debido a su ubicación y los acuerdos comerciales que este país mantiene a través del DR-CAFTA y el CARICOM.

Adicionalmente, el mercado local dominicano no es tan insignificante. Con más de 4.3 millones de vehículos en su parque vehicular, República Dominicana está muy por encima de la media de vehículos de motor por cada 1000 habitantes de Latinoamérica, y más de un 1% de esos siendo automóviles o jeeps de 5 años o menos de fabricación.

El país pudiera representar un foco de interés para Tesla, y en particular a Musk, que como parte de su controversial personalidad, suele asumir como retos personales el dar solución a problemas que atrapen su atención, que al mismo tiempo suelen servir como promoción de la capacidad de sus empresas.

República Dominicana ha sido catalogada por la OMS en varias ocasiones como el lugar más peligroso para conducir, debido a la alta mortalidad en accidentes de tránsito que se registran en el país. Tesla, que actualmente se encuentra desarrollando la mejora de su “autopilot” hacia el modo “full self-driving” y que planea implementar su “Proyecto Dojo” de inteligencia artificial para lograr la autonomía total en sus vehículos, encontraría en República Dominicana un blanco formidable para su tecnología de manejo autónomo, al mismo tiempo que pudiera permitir a Tesla vender su tecnología como la solución definitiva a los accidentes de tránsito.

Descartando un interés potencial por el país derivado de la impredecible naturaleza de la personalidad de Elon Musk, es posible que por su tradición en la industria y su amplia cadena de acuerdos comerciales que se extiende a múltiples regiones del globo, México tienda a ser favorecido en alguna potencial expansión de la producción de Tesla hacia Latinoamérica. Dicho esto, República Dominicana podría representar un foco de interés adicional para la empresa de Musk por la otra rama de su negocio, la energía limpia.

República Dominicana históricamente ha sufrido por la calidad de su servicio de energía eléctrica, y aunque Tesla, como resultado de su adquisición de SolarCity, inicialmente lucía muy enfocada en la generación de energía a través de paneles solares para hogares, en los últimos años se ha venido destacando por sus proyectos de generación y almacenamiento de energía a nivel sistémico.

Los proyectos de Tesla en el sur de Australia han sido determinantes en ese pivote de la compañía. En el 2017, como resultado de una apuesta en Twitter de Musk con el multimillonario australiano Mike Cannon-Brookes, Tesla instaló una super-batería con capacidad de almacenamiento de energía de 100 megavatios para servir de respaldo al sistema de generación de la región en caso de inestabilidad o interrupciones del sistema.

Posteriormente, la aventura australiana de Tesla se extendió a la creación de una planta virtual de energía de 250 megavatios, que involucra la instalación de paneles solares y baterías caseras mejor conocidas como “Powerwalls” en unos 50,000 hogares, para no sólo agregar generación al sistema, sino proveer una planta auxiliar de energía y reducir los costos de la electricidad para los residentes.

República Dominicana podría servir como un campo de experimento para Tesla mucho más fértil que el Sur de Australia para sus proyectos de generación sistémica, no solo para probar sus servicios residenciales, sino para establecer super-baterías y proyectos de generación con energía solar en una magnitud que hasta ahora no ha desarrollado la compañía y que podría ser lucrativo ofrecer a mercados similares al nuestro una vez la tecnología madure, pudiendo ser una fuente importante de ingresos para la empresa.

SPACEX

Space Exploration Technologies Corp. (SpaceX) es una empresa de Elon Musk que actualmente tiene como su enfoque principal la transportación de personas y carga hacia el espacio y devuelta, empleando sus cohetes Falcon 9 y Falcon Heavy, los únicos cohetes con capacidad de reuso disponibles hasta ahora en el mercado.

La República Dominicana no es un país que se destaque por tener industrias que lidien con tecnología tan avanzada. Por lo que a primera vista no parecería ofrecer mucho a SpaceX, hasta que se resalta su privilegiada posición geográfica.

República Dominicana está en una isla, lo que permite lanzar cohetes al espacio sin que estos representen un riesgo a zonas habitables. En este respecto siendo una locación mucho más segura que puertos espaciales legendarios como el Cosmódromo de Baikonur en Kazajstán, desde el cual se colocó el primer satélite artificial, Sputnik I, y el primer hombre, Yuri Gagarin, en el espacio, y desde el que actualmente siguen operando los vuelos de la agencia espacial rusa Roscosmos.

Adicionalmente, República Dominicana se encuentra relativamente cercana al ecuador, a apenas un poco más de 2,000 kilómetros de distancia, en exceso de mil kilómetros más cercano a esa línea imaginaria que Cabo Cañaveral, desde donde actualmente están operando los lanzamientos de SpaceX.

El giro de la Tierra es más rápido en el ecuador, por lo que lanzar un cohete lo más cercano a este posible le permite aprovechar ese momentum de la rotación del planeta para acelerar con mayor velocidad. En términos prácticos esto representa un ahorro de combustible significativo para el lanzamiento de cohetes, lo que permite llevar más carga al espacio o realizar misiones más distantes.

Sin embargo, para el caso específico de SpaceX, puede que traer su negocio de lanzamiento de cohetes a República Dominicana no sea posible por el momento. La industria de cohetes para las empresas de los Estados Unidos están sujetas a la Regulación del Tráfico Internacional de Armas (ITAR por sus siglas en inglés), ya que esta asocia estrechamente la producción de cohetes con el de misiles intercontinentales. Esa regulación le impide a las empresas espaciales de los Estados Unidos a compartir información de sus operaciones con otras naciones y sus ciudadanos, pudiendo suponer una barrera irremontable para operar en República Dominicana, limitación que no aplica a otras empresas que operan desde fuera de Estados Unidos como Rocketlab, que actualmente hace sus lanzamientos desde Nueva Zelanda.

Aunque SpaceX tiene planes de ofrecer servicios de transporte Tierra a Tierra con su próximo cohete, Starship, que supondría la capacidad de despegar y aterrizar en puertos espaciales por todo el mundo, puede que su mejor posibilidad de hacer negocios en República Dominicana en el corto plazo sea con su constelación de satélites Starlink.

Starlink pretende ofrecer acceso a Internet alrededor del mundo empleando hasta 42,000 satélites en una órbita terrestre baja, manteniendo una velocidad de conexión competitiva con las líneas terrestres y con una latencia baja.

Actualmente, y a raíz del lanzamiento del pasado martes, Starlink cuenta con más de 600 satélites en órbita con la posibilidad de duplicar esa cantidad para el cierre de este año. SpaceX está pensando iniciar una fase beta para probar el servicio en Estados Unidos y Canadá en los próximos meses, y aún no han dado detalles sobre la expansión del mismo para el resto del hemisferio.

La intención de SpaceX con Starlink es proveer acceso a Internet a zonas que actualmente no tienen o tienen un servicio muy deficiente, por lo que en principio no se espera una adopción masiva en ciudades. Y aunque el acceso a Internet en la República Dominicana ha ido en franco crecimiento, todavía existen zonas que persisten desconectadas, esto sumado a que la velocidad reportada del Internet de Starlink alcanzó 60 Mbps de descarga y 12 Mbps de carga en sus primeras pruebas, la haría una opción de acceso a Internet para todo el país.

THE BORING COMPANY

The Boring Company es uno de los proyectos más recientes de Elon Musk. Creada en el 2016 la empresa vino como resultado de las frustraciones de Musk con el tráfico de Los Ángeles. Esta se encuentra enfocada en desarrollar la tecnología para hacer más rápido y eficiente el proceso de excavación y remozamiento de túneles bajo tierra, para agilizar el transporte en centros urbanos.

Hasta ahora The Boring Company ha completado un proyecto de prueba en las inmediaciones de la sede de SpaceX en Hawthorne, California, y un “movedor de personas” en el Centro de Convenciones de Las Vegas que emplea vehículos Teslas Model S y Model 3, en adición a un tranvía, para transportar personas a distintos lugares en el Centro de Convenciones.

El proyecto en Las Vegas fue completado 7 meses antes de la fecha inicialmente esperada, y ha sido considerado para ser expandido hacia el Aeropuerto McCarran y el Estadio Allegiant, adicionalmente los hoteles The Encore y The Resorts World están en planes de habilitar túneles desde su locación hacia el Centro de Convenciones.

En República Dominicana, y en particular en el Gran Santo Domingo, no es secreto para nadie que el tráfico es una pesadilla. Los últimos gobiernos de este país han intentado aplacar el mal a través de líneas subterráneas de metro y teleféricos, sin que estos hayan aplacado la situación del tráfico que empeora anualmente en la medida que se agregan más vehículos al parque vehicular.

The Boring Company, una empresa que se ha visto plagada por trabas burocráticas sobre la mayoría de los proyectos que ha propuesto y en los que ha participado, ciertamente podría estar interesada en trabajar en un país dispuesto a recibirle con los brazos abiertos y que les permita desarrollar una prueba de concepto de su visión.

Es difícil saber la naturaleza y el alcance de un proyecto que pudiera desarrollar The Boring Company en una ciudad como Santo Domingo, que en esencia fungiría como un conejillo de indias. Pero de concretarse, su capacidad de adaptarse a las particularidades de esa ciudad y entregar un proyecto acabado, funcional y rentable, ciertamente llamaría lo suficiente la atención de otras ciudades del mundo para invitar a The Boring Company a desarrollar su visión en ellas.

OPENAI y NEURALINK

Los otros proyectos activos de Elon Musk incluyen OpenAI, que es una asociación sin fines de lucro que afirma buscar desarrollar inteligencias artificiales de forma segura para el beneficio de la humanidad, y Neuralink, una empresa de neuro-tecnología que busca desarrollar implantes para el cerebro de interfaces mecánicas.

Estos proyectos, por su enfoque y en la etapa que actualmente se encuentran, podrían no tener interés en República Dominicana. Ambos están en etapa de desarrollo sin productos finales en producción, y la investigación y planificación de los mismos están centrados en sus oficinas en los Estados Unidos.

Ciertamente tanto República Dominicana como algunas de las empresas de Elon Musk tienen un potencial enorme de beneficios mutuos. Pero algunas cosas sobre el país tropical deben cambiar drásticamente para que algo así sea posible.

Lo indicado a lo largo de todo este artículo parte de la premisa de que República Dominicana recibiría a las empresas de Elon Musk ofreciendo carta blanca para que estas operen sin trabas ni contratiempos asociados a la ejecución ordinaria de negocios en el país, lo que claramente nos pone en el reino narrativo de la ficción.

De acuerdo al Banco Mundial, en el ranking de “Doing Business” para el año 2020, la República Dominicana, a nivel global, se sitúa en los lugares 133 en ejecución de contratos, 112 para iniciar un negocio, 80 para obtener permisos de construcción, 116 para obtener electricidad, 150 en pago de impuestos, 119 para obtener financiamiento y 143 en protección de inversionistas minoristas, lo que nos pone en un sólido lugar 115 del mundo en facilidad para hacer negocios.

Un país que ofrece hasta 15 procedimientos que toman hasta 206 días para permitir una construcción, no luce como el ambiente dinámico que usualmente requieren empresas como Tesla o The Boring Company para prosperar en el desarrollo de sus ideas.

Es probable que los abogados de las empresas de Elon Musk vean con un poco de alarma el hecho de que República Dominicana para el 2019 quedó en el lugar 133 en el índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional, ya que, con sobradas razones, no les gustaría ver a sus empresas en el lugar equivocado frente a la ley de Prácticas de Corrupción en el Extranjero (FCPA por sus siglas en inglés).

Resulta evidente que República Dominicana tendría que crear una especie de burbuja para las empresas de Elon Musk, en la que estas operen sin los contratiempos que ordinariamente son asociados a la práctica de hacer negocios en el país, un privilegio que en todo caso luciría bastante necio e injusto.

Queda claro que el país podría obtener mayores beneficios de visualizar la burbuja en la que tendría que meter a las empresas de Musk para operar, y hacerla general de forma que esas condiciones “especiales” no sean especiales, sino el estándar para todo el país. En ese escenario, puede que no sea necesario esperar por un Elon Musk para que venga a resolvernos los problemas, sino que de ese mercado libre, ágil, flexible y favorable a la innovación los dominicanos podamos engendrar nuestros propios Elon Musks criollos que lo logren usando su ingenio para atacar de frente los problemas y las necesidades que siempre hemos tenido.

Autor
Abogado, especializado en Derecho Financiero. Curioso por temas como la tecnología, los mercados financieros, las ciencias, la política, la futurología, entre otros. Articulista para el periódico El Nacional, y parte del equipo de varios blogs.

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