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Los videojuegos, desde su creación, han sido un medio de entretenimiento capaz de unir fronteras, romper idiomas y eliminar clases sociales, donde todos tienen el derecho de jugar y divertirse.

En República Dominicana, como en otros países de Latinoamérica, tenemos el primer contacto con los videojuegos gracias a los Estados Unidos con la consola Atari.

Desde ese comienzo marcas como Nintendo y Sega se unen al plantel. En ese momento es que nacen los gamers dominicanos.

Atari 2600, el primer contacto de muchos gamers

Por la situación precaria que se vivía a finales de los 80 y principios de los 90, no era tan común, como hoy, ver una consola de videojuego instalada en una casa. Lo normal era que en toda una calle, uno o dos niños poseyera una consola (estos solían venir de una familia acomodada dentro del barrio o simplemente tenían un familiar fuera del país que podía obsequiar tan preciado juego).

Típico niño afortunado del barrio

Los gamers que no tenían estos privilegios tenían dos únicas opciones: Ir a la casa del niño dueño de la consola, o (si existían en tu barrio) las máquinas arcade, mejor conocidas como “maquinitas”. En cada barrio había un lugar dedicado a estas maquinas devoradoras de monedas, y que también estuvieron presente en las plazas comerciales y lugares más importantes del país en los 90s como lo eran Plaza Central y la Calle El Conde, considerados las cunas del gaming dominicano.

Maquinitas Arcade

Pero no todo estaba perdido para el gamer criollo, ya que poco tiempo después se crearon los videoclubs dedicados de videojuegos, que al igual que sus homólogos de películas y música, alquilaban cartuchos, con la particularidad de que tenían consolas instaladas las cuales también rentaban con horas de juego. Los títulos de pelea eran los que más éxito y público tenían, y era común ver en todo videoclub un Mortal Kombat, Street Fighter o Tekken.

Así eran los videoclubs en los 90s (la imagen es más reciente)

Mientras más iba pasando el tiempo más dominicanos tendrían acceso a los videojuegos, gracias a la compra y venta de segunda mano. Los gamers criollos acudían religiosamente todos los domingos al mercado de pulgas, considerado por mucho tiempo el Edén de los videojuegos usados, donde podrías encontrarte joyas a precios muy aceptables.

Mercado de pulgas

Era común que entre los gamers locales se prestaran o intercambiaran juegos, ya que el poco poder adquisitivo de la época no permitía al usuario tener muchos juegos a la vez (salvo algunas excepciones).

El gamer dominicano supo sobrevivir a la guerra de consolas entre Nintendo y Sega (del cuál hablaremos en otro artículo) como también supo soportar los prejuicios de la gente que no entendía como funcionaba este mundo virtual, pero de lo que aún no se libra es de su enemigo mortal: los apagones. Causante de muchas partidas arruinadas, frustraciones y en el peor de los casos consolas o juegos dañados.

Apagones, un problema todavia latente en RD

A inicios del 2000 la brecha digital cada vez fue cerrándose y más personas de clase baja y media se podían dar el lujo de tener algún contacto con los videojuegos gracias a la llegada del Internet, aumentando con creces los seguidores locales de este ocio electrónico.

Los videoclubs de videojuegos evolucionaron a los Cibercafé, sustituyendo las consolas por el PC, creando otro nicho de gamers locales dedicadas a géneros específicos como son los Shooters, RPG online masivos y juegos Flash.

Escenario común en cualquier Cibercafé de RD

Progresivamente con la llegada de consolas de alta definición y gracias a empresas como Sony con su PlayStation, Nintendo con la Wii, y los teléfonos inteligentes, el videojuego ha dejado de ser el tabú que representaba a los jóvenes frikis de los años 90, convirtiéndose en el entretenimiento más lucrativo del mundo, por encima de la música y del cine. Jugar está de moda.

Juegos como Candy Crush ha expandido el gaming a todo tipo de público

La historia del gamer dominicano ha sido una lucha constante en ir contracorriente en una cultura donde por mucho tiempo se veía mal el jugar frente a una pantalla.

En la actualidad dominicana hay más gamers que nunca, desde padres hasta abuelos, desde estudiantes hasta profesionales, y cada día son más los que se sienten tentados por este ocio lleno de arte, creatividad e interacción.

Autor
Publicista de profesión, gamer de corazón, creador de contenido, amante de la tecnología, las redes sociales y todo lo concerniente al mundo de los videojuegos.
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