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De seguro todos hemos visto noticias o hemos escuchado muchas informaciones y opiniones sobre nuestra deuda pública que tienden a confundirnos por el alto componente estadístico y terminología técnica que contienen, también dependiendo de la fuente tienden a crearnos una idea de que tan bien o mal nos encontramos con respecto a ese tema. Por lo que el objetivo de este artículo es desde un punto de vista neutral y lenguaje llano, explicarles qué es la deuda pública, en qué punto nos encontramos actualmente, diferentes opiniones de economistas que argumentan por qué debemos preocuparnos o no y cómo me afecta.

Sin ánimos de entrar en tecnicismos de la literatura y terminologías regulatorias, la deuda pública o deuda pública consolidada puede venir en una inmensidad de formas (bonos, certificados, letras, etc.) y nombres (deuda soberana, deuda país, etc.) que pueden confundirnos, pero en esencia lo que debemos saber es que no es más que cualquier pasivo (obligación) que obliga al deudor (nuestro país) a realizar pagos de intereses y principal al acreedor (inversionistas, instituciones financieras, organismos multilaterales, etc.) en determinadas fechas futuras. Es importante destacar que para los fines estadísticos solo se considera la deuda con vencimiento mayor a un año.

Principalmente la deuda pública suele separarse en dos partes, interna y externa determinado por la residencia del tenedor, también suele clasificarse por tipo de emisor en Sector Público no Financiero (SPNF) que incluye principalmente el Gobierno Central (Ministerio de Hacienda) y Sector Público Financiero que constituye el Banco Central.

Situación actual

Con miras a tener una idea de cómo están nuestros niveles de endeudamiento a la fecha es importante conocer que la deuda pública consolidada a junio 2019 se encuentra en US$47,513 millones (50.5% del PIB), compuesta por 47% interna y 53% externa (en su mayoría en moneda extranjera), contraída 72% por el SPNF y 28% por el Banco Central.

¿Tengo por qué preocuparme?

Luego de la crisis del 2008, los gobiernos activamente en busca de estimular sus economías incrementando el gasto público sin incrementar sus recaudaciones, lo que ha llevado al incremento de sus deudas. Lo que nos deja dicho que esto es una tendencia mundial y es normal que ocurra. Pero últimamente existe un gran debate sobre hasta qué punto esta deuda empieza a tornarse insolvente, por lo que recopilaremos las principales opiniones de economistas tanto optimistas como pesimistas sobre si nuestro nivel de endeudamiento es saludable y sostenible.

Optimistas

  • Según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) República Dominicana se encuentra por debajo del promedio de América Latina en su relación porcentaje de la deuda del SPNF sobre el PIB que para la región es 54% y es el país con menor porcentaje en todo el Caribe. Lo que sugiere que nuestro nivel de endeudamiento es aceptable respecto a las prácticas de la región.
  • Los mercados internacionales tienen una buena percepción en nuestras solidez y fundamentos macroeconómicos, evidenciando por la diferencia de tasas (spread) de nuestros bonos respecto a los del tesoro norteamericano (considerados los más seguros del mundo) de 3.5% menor que Latinoamérica de 5.5% (Índice EMBI).
  • Hemos colocado bonos en el mercado internacional tanto en dólares como en pesos que en promedio tienen una tasa de 6.5% en dólares y vencimiento de 15 años, condiciones muy favorables para un país pequeño con calificación de riesgo país BB-, por debajo del grado de inversión que será BBB-, lo que nos ha permitido desmotar otras deudas más caras y con menor vencimiento evidenciando un buen manejo de la deuda.
  • Aunque actualmente la deuda pública del SPNF está compuesta por 64% en dólares y 34% en pesos, se ha evidenciado una tendencia a ir moviéndonos a una deuda denominada en pesos. Adicionalmente solo el 12% de toda la deuda está sujeta a tasas variables, por lo que sería esta única parte de la deuda actual y las nuevas emisiones las expuestas al riesgo de tasas.
  • Según el Country Report de agosto 2019, el FMI bajo un escenario pesimista pronostica un incremento de la deuda de 2% del PIB en 5 años. Además de que se están implementando políticas como ampliar la base tributaria incrementando los esfuerzos de recaudación y atacando la informalidad, y también fortaleciendo el sector eléctrico realizando inversiones que reduzcan el costo de la electricidad, ambas son políticas que buscan favorecer la estabilidad y sostenibilidad de la deuda.

Pesimistas

  • Alarmante tendencia de la deuda, ya que ha incrementado casi 10 veces desde el año 2000, esto principalmente influenciado por el déficit fiscal, déficit eléctrico, crisis del 2003 (disparó la deuda del BCRD) y crisis global del 2008. Por otro lado del 2008 a la fecha casi se ha duplicado.
  • Algunos economistas piensan que una buena relación deuda sobre PIB no garantiza la sostenibilidad de la deuda, debido a que la deuda no se paga con estadísticas, sino con dinero proveniente de las recaudaciones, evidenciándose esto en casos países que han hecho cesación de pagos (default) con relación deuda sobre PIB por debajo del 50%.
  • Otro punto que intenta reflejar que la relación deuda sobre PIB no es el mejor indicador de sostenibilidad de la deuda, es que nuestro país refleja una informalidad entre el 50%-60% y no necesariamente un incremento en la actividad económica se traduciría en nuevos ingresos tributarios.
  • La deuda no se paga con PIB, sino con ingresos tributarios, por lo que economistas sugieren que en lugar de indicadores como deuda sobre PIB para medir la sostenibilidad, se utilice el costo de servir la deuda como proporción de los ingresos tributarios, es decir, cuanto representa el pago de intereses más principal como proporción de los ingresos tributarios al cabo de un año.
  • Excluyendo el pago de principal (capital) porque este se puede refinanciar con nueva deuda, al 2018 somos el tercer país en la región con el porcentaje costo de la deuda sobre ingresos tributarios con un 24%, mientras que el promedio de Latinoamérica es de 15%, solamente por debajo de Brasil, Argentina y Costa Rica, países en crisis y con alta desconfianza en los mercados.
  • Economistas sugieren que una buena perspectiva en los mercados internacionales hoy no garantiza la sostenibilidad de la deuda a futuro, debido a que los mercados se equivocan. Estos se apoyan en el ejemplo de Brasil y Argentina que hace cinco años eran los principales pilares económicos y focos de inversión, y hoy en días se encuentran en crisis pagando altos costos en intereses.
  • El hecho de que estemos desmontando la deuda en dólares a pesos, aunque logremos tenerla mayormente en pesos, esto no significa que esta sea sostenible, debido a que siempre se está expuesto a una fuga de capitales y esto pondría presión a las tasas de interés, inflación y tipo de cambio como ha pasado en países como Brasil.

¿Qué vendrá luego? ¿Cómo me afecta?

Sin lugar a dudas el déficit público (ingresos menos gastos) que hemos venido arrastrando y financiando a través de deuda, vislumbra una posible reforma fiscal que busque ampliar la base tributaria (que más personas paguen impuestos), reducción de las exenciones impositivas y ajustes de las tasas impositivas. Esto puede que provoque una reducción de la demanda agregada debido a que se reduce el poder adquisitivo (tengamos menos poder de compra) e impacte negativamente al sector privado, principalmente a las medianas y pequeñas empresas.

En el caso de mantenerse un nivel de deuda sostenible y saludable, la economía seguiría creciendo y con un buena calidad de inversión pública que incentive la productividad y orientada a la solución de problemas sociales, esto favorecería nuestro bienestar y aumentaría la calidad de vida de nuestro país.

Pero en el caso contrario, ante una insostenibilidad de la deuda como somos un país con una gran concentración de personas con ingresos medios y bajos, esto provocaría una alta depreciación de la moneda, aumentos desmedidos de la inflación y alza de las tasas de intereses implica un aumento de la pobreza importante a las familias. Adicionalmente esto representaría un tema de soberanía, ya que estaríamos a la merced de los mercados y organismos internacionales a que nos implanten recetas, agendas  o formas de manejar nuestros asuntos internos y políticas públicas a cambio de financiamiento.

Con este artículo pudimos contrastar diferentes puntos de vistas y argumentos sobre sostenibilidad de la deuda pública de manera que logrando tener un entendimiento más amplio sobre este tema podamos interpretar diferentes opiniones y principales noticias respecto a este, de forma que nos ayude a construir nuestra propia opinión. Adicionalmente este artículo nos puede servir de consulta, ya que podemos observar las principales variables e indicadores respecto a la deuda pública que debemos de tomar en cuenta y monitorear con miras a prever situaciones en la economía y de esta manera adecuar nuestros patrones o tomar decisiones de consumo, ahorro e inversión.

Autor
Magister en Gestión de Riesgos Financieros y Tesorería. Experiencia en el sector financiero dominicano, candidato al CFA level 1. Interesado en temas de finanzas, negocios, geopolítica y tecnología.
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