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Como gamer ¿no extrañas aquellos videojuegos en donde absolutamente todo dependía del prueba y error? ¿en donde se aprendía bastante de las incontables muertes? ¿donde había todo el tiempo del mundo para aprender los patrones y avanzar en Mega Man sin recibir un golpe? Aparentemente no, porque aunque los momentos más satisfactorios de este 2017 en el mundo de los videojuegos los brinda Cuphead, ha sido a consecuencia de muchos ataques de iras, controles y teclados rotos y un diccionario completo de “sanantonios”. Bienvenido al mundo creado por Studio MDHR.

Cuphead inició su desarrollo en 2010 por los hermanos Chad y Jared Moldehauer. Ambos se vieron obligados a hipotecar la casa y recurrir al crowdfunding hace un par de años. Inicialmente el videojuego sería solo de “batallas finales”, pero luego de un feedback de la audiencia Chad y Jared decidieron ampliar el juego que ya venía con altas expectativas por su animación creada en conjunto con Jake Clark.

Y es precisamente la animación, o el arte visual, del videojuego lo que inicialmente se destaca. Inspirado claramente en dibujos animados de principios de siglos como de Fleischer Studios, Comicolor, Van Beuren Studios y los primeros cortos de Disney; Cuphead te recuerda directamente a Popeye y Betty Boo, en una especie de celuloide gastado que lo hace uno de los juegos más hermoso de todo el 2017 y de esta década.

De ahí partimos a su gameplay, un juego de plataforma y acción similar a Contra y Megaman que demanda del jugador la experiencia que proviene de morir muchas veces. Es un encanto y una irritación jugar “Cuphead”, pero que juego de hace veinte/treinta años no te hacía querer lanzarte a ti y a la consola por la ventana de tu habitación, juegos que hoy en día vemos con nostalgia y amor. Y justo la nostalgia es lo que hace encantador a este juego. Primero, un gameplay que recuerda la labor requerida para avanzar un mundo o derrotar un enemigo final y la extraordinaria sensación que se siente lograr una de estas proezas; y segundo, una visual encantadora que incluso aquellos que no crecieron viendo muñequitos dibujados a mano podrán apreciar.

La historia también es simple. Chad y Jake saben lo que tienen en mano y no necesitan complicarlo. Cuphead y Mughead se endeudan en el casino del Diablo y para evitar que este se lleve sus almas le prometen conseguir las almas de las criaturas que habitan este mundo. Al final es una decisión del jugador si entregar estas almas o unirse al Diablo pero es lo suficientemente sencilla como para entender y disfrutar todo lo que está sucediendo.

La música es algo que no se puede quedar atrás. La banda sonora de Kristofer Maddigan es también inspirado en la música de los 1930 que acompañaba aquellos dibujos animados de antaño y es vital para un especie de juego como este. Si la música fuera repetitiva y aburrida, fuese imposible soportar un juego donde lo que más tienes que hacer es repetir las batallas y los mundos una y otra vez. El soundtrack es tan bueno que salió inmediatamente en vinyl y ya solo se encuentra a través de tercero. Uno especial con envoltura “clásica” está en 100 dólares y trae cuatros discos con toda la música del videojuego. No es para menos con el diseño de sonido que tiene “Cuphead” en donde los sonidos de los disparos, del mundo, de cuando impactan de todos los efectos especiales se mezclan de una manera exquisita con las composiciones de Maddigan.

Con solamente dos grados de dificultad para la primera partida (Simple y Regular), “Cuphead” no solo brinda uno de los juegos más desafiantes del año sino que también brinda una de la experiencias más satisfactorias en videojuegos de este 2017; pero como mencioné anteriormente, esa satisfacción no llega sin muchos, MUCHOS, “malos ratos”. Definitivamente uno de los mejores juegos de este año.

Los villanos principales y sus batallas

Más allá de la dificultad que te brindan las batallas, también brindan unos encantadores personajes. Cada uno de estos villanos son personajes interesantisimos, incluso cuando te vencen tienen frases peculiares para gozar de tu derrota y aquí enumero mis favoritos personales.

Mención especial:

Cagney Carnation

Un girasol que pasa de tierno a hostil desde que te ve y utiliza sus raíces para tratar de derrotarte e incluso su rostro se convierte en una metralleta manual que dispara bombas semillas al aire que hacen crecer plantitas cuando llegan al suelo [si es que no te hacen daño primero].

Werner Werman

Por dos tercios de la batalla Werner es un ratón que utiliza una lata de sopa como tanque, en el segundo tercio ya la lata está bastante maltratada y para el tercero, este ratón es tragado por un gato al cuál te debes enenfrentar.

5. Wally Warbles

Un pájaro que te ataque con sus manos como si fueran cañones, luego desplumándose, luego es sustituido por tal vez su hijo y luego por su cuerpo abatido siendo asistido por dos aves enfermeras. 

4. Grim Matchticks

Un dragón “amigable” que ataca con fuego, su cola, con fueguitos que desfilan por su lengua y al final convertido en un dragón de tres cabezas.

3. Beppi the clown

Un payaso que ataca con un carrito chocón, como un globo, sobre un caballo de carrusel y luego como el carrusel mismo. Me acordó mucho a la pelea con Joker en “The Adventures of Batman and Robin” para SuperNintendo.

2. Hilda Berg

Una de las favoritas de mucho. Hilda pasa de estar en un uniciclo, a convertirse en signos de astrología y finalmente en una luna que destaca el excelente trabajo de animación que tiene el juego.

1. Rumor Honey Bottoms

Una abeja banquera que primero te manda su seguridad, luego intenta atacarte ella antes de convertirse en una especie de avión de guerra. Lo divertido aquí también es ver a las abejas pequeñas llegando o saliendo sin ningún ánimo de este banco. Haciéndoles notar a uno que hasta las abejas no les gusta trabajar tanto como lo decía aquella canción escolar.

Enlace: cupheadgame.com

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