Redes sociales, libros abiertos que necesitan un filtro

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En los últimos años, hemos aprendido a vivir una vida más pública y abierta al mundo. Y es que gracias a las redes sociales, no es necesario ser famosos para estar expuestos en el «ojo del huracán»…

Amén, de las tantas razones positivas que poseen las redes, también las hay negativas y es justo sobre las que se debe empezar a aprender. Aunque, siendo absolutamente justos no son las redes sociales como tal las que poseen un matiz negativo, somos nosotros mismos, que se los estamos dando dependiendo del uso que les damos.

Inicialmente, hay que ser sinceros: ser admirados, leídos, seguidos, comentados… Es una especie de «satisfacción», que nos alimenta y engrandece el ego. Sin embargo: ¿Hasta qué punto tus acciones, comentarios, estados de ánimo, pensamientos y costumbres deben ser motivos de «likes» o «me gusta»? Existen puntos en que tu integridad, tu privacidad, y hasta tu futuro pueden ser afectados si no comienzas a filtrar toooodo lo que felizmente compartes con tu comunidad virtual.

He aquí algunos escenarios:

1. ¿En busca de trabajo?

Buen punto para iniciar, porque por si no te has enterado, está más que demostrado que cada vez más las agencias de reclutamiento de personal y los departamentos de Recursos Humanos o Gestión Humana, como quieras llamarles… Utilizan como recurso informativo, las redes sociales de los candidatos que les interese evaluar y/o contratar, e incluso de los ya contratados. ¿Por qué? ¿Qué buscan? Buscan tus actitudes, tus comportamientos, tus hábitos, tus costumbres y hasta tus ideas. ¿Para qué? ¡Sencillo! Para saber, que tan profesional, que tan íntegro o que tan merecedor eres de esa posición vacante o de ese puesto que ocupas. Más sencillo aun, quizá solo desean determinar qué tan discreto eres o qué cantidad de tiempo le dedicas a las redes sociales. Entonces, si deseas un buen empleo o te gusta el que tienes, empieza a cuidar lo que publicas y las horas en que lo publicas. Aprovecha tu hora de almuerzo y de salida, pero sobre todo, se cuidadoso en temas laborales. No es necesario publicar fotos de tus asignaciones y funciones.

2. ¿Feliz en una relación?

Iniciemos este «controversial» punto con la cruel frase: «Nada es para siempre», y aunque duela, simplemente no lo es. Entonces, si acostumbras a tus contactos, seguidores y hasta tu pareja a vivir tu relación más pública que privada, así mismo vivirás su final o rompimiento. Y no sólo eso, estás dándole al mundo el permiso de que opinen y cuestionen tus decisiones. Disfruta de los momentos que viven a solas y publica únicamente lo que juntos han determinado debe y puede ser publicado.

3. ¿Embarazada? ¿Acabas de tener un bebé o ya tienes varios?

Señores, esto lejos de ser una exageración es un tema por demás serio. Vamos a hacernos esta pregunta: ¿Es acaso absolutamente necesario exponer a una criatura inclusive antes de haberse si quiera formado por completo? Resulta muy difícil que tu respuesta sea «Sí». Pero, si lo consideras necesario al menos busca información, sobre cuáles son las consecuencias de esa exposición máxima de menores y por qué deberías de mejorar la práctica. Si de todas formas decides seguir publicando, evita dar demasiados detalles acerca del lugar donde se encuentran tus hijos o simplemente, respeta su privacidad un poco más, no publiques fotografías de tus niños en situaciones embarazosas, que aunque a ti puedan resultarte graciosa, probablemente, a ellos no cuando crezcan.

4. ¿En búsqueda de una relación?

¡Simple! El mundo no tiene que saberlo, de hecho existen redes sociales específicamente para ese tipo de búsqueda. O por lo menos, piensa que quien esté realmente interesado en ti, no le gustará que publiques lo tan solo y necesitado que estás. Pedir que te inviten a salir, o decir que necesitas una pareja urgente deja mucho que desear.

5. ¿No estás de acuerdo con alguna ideología o creencia?

Hay tres temas sobre los que no se debería discutir: religión, política y deporte. Una vez lo hagas, debes procurar ser lo más respetuoso y objetivo posible, evitando ante todo las ofensas, la burla y las provocaciones.

6. ¿Muy feliz o muy triste?

Nunca se es demasiado feliz, y mucho menos demasiado triste… Cualquiera que sea tu estado de ánimo, trata de filtrar tus emociones antes de publicar cualquier estado referente a lo que sientes en ese momento. Piensa por tan solo un instante, en que los periódicos y noticieros hablan a diario y a cada segundo, de lo mal que anda el mundo. Procura, que no seas tu uno de esos contactos que entristecen aun más el panorama.

Ya que haz llegado hasta este párrafo del artículo, debes estar diciéndote: ¿Entonces no se puede publicar nada? Por supuesto que puedes, son tus redes, son tus perfiles. Solo, intenta que nada de lo que hagas online te perjudique offline. Después de todo las redes sociales están ahí, justo para eso «socializar», no para perjudicar o complicar.

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Carla Collado
Constancera, amante de la vida, la naturaleza y la comunicación. Licenciada en Comunicación Social, Magna Cum Laude, con diplomado en Comunicación Corporativa y seminarios en Social Media y Organización de Eventos. Me he desarrollado profesionalmente en las diversas áreas de la comunicación: locución, producción de TV, organización de eventos, comunicación corporativa, siendo la principal la redacción periodística. Creadora de la cuenta de moda y belleza: Fashion Details by CC, en Facebook www.facebook.com/FashionDetailsbyCC y en Instagram @fashiondetailsbycc. También del portal de actualidad, curiosidades noticias, sociedad, educación sexual, cine y música: Ocho y Medio por 11 /ochoymedioxonce.wordpress.com
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