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gramatica

Estoy seguro que todos conocen el término “Nazi gramatical”, o “como le dicen los gringos: “Grammar Nazi”.  El diccionario urbano lo define como: “Alguien que cree que es su deber intentar corregir cualquier error gramatical u ortográfico que observa”.  Confieso que soy uno; no aguanto ver errores gramaticales, y al mínimo asomo de uno estoy inmediatamente corrigiendo al autor. Pero, quizás no conozcan este otro término: “Nazi Tecnológico”.  Estoy convencido que no lo conocen porque me lo acabo de inventar para este artículo, pero su significado es muy similar al de su primo el “Nazi Gramatical”.  El “Nazi tecnológico” no aguanta que se utilicen términos tecnológicos incorrectamente o fuera de contexto.

¿Cuántas veces, querido lector, ha discutido con un amigo porque él jura que “mi iPhone es mejor que tu Android”?  Cuando me sucede a mí usualmente les riposto: “Quizás, pero mi Samsung es mejor que tu iOS”. O quizás se ha topado con algún elemento que le afirma categóricamente que su laptop tiene 4MB de memoria, o que su disco duro tiene una capacidad de 500 MB (como si hubiéramos retrocedido ~20  años en el tiempo).  Mejor aún, aparecen pelafustanes tecnológicos que aseveran orgullosamente que su procesador de última generación corre a una velocidad de 3 GB.  ¡Uf!

Si analizamos un poco el problema, tantos acrónimos y siglas confunden a la mente más iluminada, y el hecho de que la tecnología avanza a pasos agigantados no ayuda a nadie a retener los constantemente cambiantes términos.  Que si análogo, que si edge, que si 3g, que si LTE, etc. Cada 3 o cuatro meses aparece un nuevo gadget, o una nueva tecnología, y el homo sapiens estándar trata (usualmente de manera infructuosa) de mantenerse a flote en este océano de terminologías.

Como buen “Nazi tecnológico”, vivo corrigiendo a las pobres criaturas culpables de enfurecer a los dioses de la tecnología, pero esto ha probado ser un trabajo arduo, y honestamente no creo que tenga fin. Estoy condenado a vagar por el mundo amaestrando a los seres humanos en el buen uso del tecno-lingo, y el artículo de hoy es un ejemplo más de esta titánica tarea pedagógica.

El Internet es el gran ecualizador. Puede convertir al más ignorante pelele en un gigante intelectual solo con el poder del conocimiento que se esconde tras sus muros. Como tecnología ya tiene más o menos 60 años, pero en los últimos 20 es que se ha masificado, y ha llegado a un público cada vez más amplio. En República Dominicana hay cuatro empresas que ofrecen este servicio, y en sus páginas web y en la publicidad que contratan en los distintos medios podemos ver sus ofertas con lujo de detalles.  Podríamos pensar que el mercadólogo o publicista que trabaja (directa o indirectamente) para una empresa de tecnología es capaz de dominar el lenguaje de su cliente, pero estaríamos equivocados. Estaríamos dolorosamente equivocados, como pretende demostrar este artículo.

El estudio que está frente a sus ojos, distinguidísimo lector, versa sobre la intersección entre la publicidad para internet (en las empresas de telecomunicaciones con sede en RD) y el “Nazismo tecnológico”.  Son dos áreas que se unen inexorablemente en una explosión de mediocridad tecnológica y salvajismo publicitario. Fue realizado en una tarde en que no tenía nada mejor que hacer, y no debe tomarse como un medidor del servicio que realmente ofrece la empresa.

Presentaré, para la delicia y horror de mis colegas “Nazis tecnológicos”, y para la edificación intelectual de los que no lo son, un conjunto de ejemplos de publicidad hecha por personas que no saben de tecnología. Además, a modo de ñapa, estaré comentando los errores cometidos, para que aquellos de ustedes que también los cometían sin querer, pues ahora recapaciten y empiecen a corregirlos. Para proteger a los inocentes, no se nombrarán a las compañías ofensoras (o víctimas), aunque si usted es dominicano, o ha vivido en nuestro país durante más de 4 horas consecutivas, seguro que las reconocerá por la tipografía, o por el color del texto.

Antes de empezar con la carnicería, quisiera aclarar ciertos términos:

  • Kilo (K) es un prefijo que significa 1,000.
  • Mega (M) es un prefijo que significa 1,000,000.
  • Byte (B) es una unidad de información digital.  Está compuesto por 8 bits (b).

Sabiendo esto, podemos continuar con los siguientes términos compuestos:

  • La capacidad de almacenamiento (disco duro, usb stick, etc.) se mide en Bytes (B), o KiloBytes (KB), o MegaBytes (MB), o GigaBytes (GB).  Hay más, pero hasta aquí basta por ahora.
  • El ancho de banda de una conexión de internet, cariñosamente conocido como su velocidad, se mide en Kilobits por segundo (Kbps), o Megabits por segundo (Mbps), o Gigabits por segundo (Gbps), etc.

Estos últimos dos conceptos aparentan ser tan complicados que la mayoría de las personas los confunde de una manera u otra.  Esto en sí no es malo.  Lo malo es que profesionales pagados para no equivocarse, lo hagan de manera tan olímpica y descuidada.

Y ahora, veamos algunos ejemplos de lo que una mente descarriada es capaz de crear:

Empresa 1 

1-1

1) Empezaron bien, este es el término correcto: Mbps = Megabits/s = 1,000,000 bits por segundo.

2) Siguen bien.

3) Esta es una unidad de almacenamiento, así que las cosas continúan bien.

4) Primer error. Como unidad de almacenamiento, debe ser MB, con B mayúscula.

5) Aquí lo escribieron bien.

6) Y aquí la hicieron fuera del cajón. El ancho de banda usualmente se expresa con bits, no Bytes.  Además se comieron la parte de los segundos.  Lo correcto hubiera sido Mbps, o Megabits por segundo.

1-2

1) Negativo.  Mb no es una unidad de ancho de banda. Mbps sí.

2) Positivo. Kbps representa velocidad de transmisión, o ancho de banda.

3) De nuevo, mal. Ver punto 1.

Empresa 2

2-1

1) Casi bien.  Debió haber sido Mbps, con M mayúscula.

2) Aunque no está del todo incorrecto pues se refiere a una unidad de almacenamiento, aquí debe decir GB.  Las empresas de telecomunicaciones a veces limitan la cantidad de datos que podemos bajar (y subir), y esto usualmente se mide en GB.

3) Ver punto 2.

2-2

1) Esta compañía viajó al futuro y volvió con la tecnología 5g. Fue eso, o debieron escribir 3G

Empresa 3 

3-1

1) ¡Guao!  ¡42 MegaBytes por segundo!  Eso es una velocidad de 336 Mbits/s. Ni Bill Gates debe tener un internet tan rápido. O es un error, y realmente son 42 Megabits por segundo.

2) La misma canallada que el punto 2.

3) Ahora lo arreglan, después que tenían a uno salivando con los 336 Mbps.

Esta empresa, que fue capaz de bajarme el moco en tan solo 4 líneas de publicidad, no solo es culpable de garrafadas tecnológicas, también comete garrafadas normales.

3-2

1) Correcta ortografía.

2) ¡Pero si arriba estaba bien!  ¡Solo había que dar copy/paste! Bueno, el de arriba es una gráfica, así que no se pudo con el copy/paste, y pusieron al pasante más novato a que escribiera el texto.

Empresa 4

4-1

1) Malitou, malitou, malitou.  La unidad correcta es Mbps, con M mayúscula que representa el prefijo Mega.  Una m minúscula significa metro (en el sistema internacional de medidas).

2) Correcto.  Se reivindicaron en esta ocasión.

3) Excelente.  Así mismo es.

Hasta aquí llegan los ejemplos.  No porque no había más, sino porque ya me dolían los ojos, y mi cerebro estaba teniendo un mini episodio de crisis histérica, ocasionada por leer tal sarta de pseudo publicidad asesina de las mejores prácticas tecno-lingüísticas.

Como pudimos observar, en un mismo cuadro habían términos correctos, y luego el mismo término mal escrito.  ¡EN UN MISMO CUADRO!  O sea, ¿Por qué lo escriben mal si hace ratito estaba bien?  Este es y será por siempre uno de los grandes misterios del universo.

Luego de este recorrido de fatalismo tecnológico, espero que hayan aprendido algo, o por lo menos se hayan divertido un poco a costillas de aquellos nefastos violadores de la tecnología que crearon estos mamotretos publicitarios. Si alguno de ustedes, amigables lectores, está relacionado con una de estas compañías, hágale un gran favor y comuníquele lo que ha leído aquí. Ayúdele a que se ayude, y corrija estos entuertos. Al final, sus páginas web se verán más profesionales, y los “Nazis tecnológicos” como yo tendremos que dedicarnos a criticar otro tipo de empresas, o a buscar algo más productivo que hacer.

Autor
Es Ingeniero de Sistemas graduado de la PUCMM y tiene una maestria en Administracion de Empresas de la misma universidad. Ha estado envuelto en tecnología desde que su madre le regaló un Atari 2600 en 1983. Labora como encargado de la división de Aseguramiento de la Calidad del Software en el Banco Central de la R.D., en el departamento de Sistemas y Tecnología.
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