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Así suele suceder en todas las cosas. Sucede en el trabajo, en los estudios, en las amistades, hasta en las relaciones interpersonales. Tienes todo por las nubes, hasta que de buenas a primeras se cae, de un plomazo, sin más. Esas ideas preconcebidas que tenías en tu mente, cuando son confrontadas con la realidad, en ocasiones no son las que esperabas. Lo mismo ocurre en el mundo tecnológico, y con más frecuencia en uno de los temas que año tras año, desde el 2007 hasta hoy, ha sido recurrente en muchas personas. Me refiero al iPhone y sus opiniones encontradas tanto por sus amantes como por sus detractores.

No puedo entender cómo en pleno 2012 todavía existen personas que se sienten decepcionadas porque el nuevo buque insignia de Apple no tiene esto o aquello. Algunas hasta han pensando en cambiar de plataforma porque supuestamente este nuevo modelo no llena sus expectativas. Dicen que no está a la altura porque su cámara no es de 10, 12, o más megapixels, porque su procesador no es de cuatro núcleos, porque no incluye conectividad NFC, porque no tiene soporte para carga inalámbrica, porque su pantalla debió ser de más de 4 pulgadas, porque sólo posee 1GB de RAM y cuantas cosas más.

Siempre pasa lo mismo después de una Keynote: Apple presenta su nuevo retoño, la mayor parte lo rechaza o le encuentra algo que le decepciona, los fanáticos de la manzana empiezan a defender el nuevo modelo a rompe brazos, y los detractores a buscarle la 6 pata al gato (porque ya la 5ta se la encontraron) tratando de poner como un fiasco a la compañía. Luego de unos días, Apple anuncia que las reservas del iPhone 5 han superado los dos millones en 24 horas, lo que representa el doble de los registros que obtuvo el iPhone 4S el año pasado, convirtiéndose en el producto que más rápido se ha vendido en sus primeros días en la historia de Apple. Y se seguirá vendiendo como pan caliente, hasta la próxima versión.

Apple ha hecho básicamente lo mismo con todos sus productos: los han sacado la primera vez, y los han ido actualizando a medida que pasa el tiempo. Entre actualización y actualización, le añaden mejoras y lo ponen al día. Es cierto que no andan cambiando el diseño cada año, pero es ahí donde radica parte del éxito del iPhone (y de los demás productos de la manzana). Si has tenido un iPhone 3GS, te será fácil dominar el iPhone 5. Y eso es gracias a la experiencia de usuario, que es mantenida año tras año, actualización tras actualización. El iPhone sigue manteniendo su misma esencia. Y lo ha hecho porque ha sabido manejar a la perfección un balance entre el hardware y el software: iOS y el hardware del iPhone siempre han estado muy unidos y se nota en su fluidez con cada versión del sistema. Es una de las ventajas que tiene que una misma empresa diseñe el hardware y el software.

Ahora bien, si lo que te interesa es más el hardware piensa en esto: si el tener en sus entrañas un procesador A6 de doble núcleo (sí, de doble núcleo, no de cuatro) a 1.2 GHz, un GPU PowerVR SGX 543MP3 de tres núcleos (que hace duplicar la potencia ya existente en el magnífico iPhone 4S) que funcionan a una velocidad de 266MHz, 1GB de memoria RAM, conectividad LTE, soporte para 802.11a/b/g/n Wi-Fi (802.11n 2.4GHz y 5GHz) un índice de reparabilidad de 7 sobre 10 (otorgado por la gente de Ifixit), carcaza de aluminio resistente a arañazos que le otorga ligereza y resistencia, cristal de zafiro para proteger el lente de la cámara, botón de inicio con un nuevo soporte de metal que le otorga mayor durabilidad (eliminando el anterior que era de plástico), pantalla de 4 pulgadas con 1136×640 pixeles a una resolución de 326 ppi, nuevo conector Lightning (que sustituye al antiguo conector de 30 pines), nuevos auriculares EarPods (superiores a los clásicos auriculares de siempre) y otras tantas cosas más… Si todo esto no es una buena actualización (con respecto a la versión anterior), entonces definitivamente el iPhone no es lo que buscas.

¿Que pudieron haberle puesto más cosas? Sí. ¿Que le faltaron otras características que tienen otros smartphones de la competencia? Sí. Pero de ninguna manera es una mala actualización. Ahora bien, si tienes un iPhone 4S, probablemente no tengas muchas razones para pasarte al 5. Las cosas cambian si tienes un iPhone 4 o un iPhone 3GS. Sin embargo, esto es algo bien relativo, porque sólo lo puedes definir tú mismo: cual es el uso real que le das a tu dispositivo y si realmente merece la pena el cambio. Ya sabes lo bien que Apple vende sus productos, así que fuera de lo “cool” y “chulo” que se ve, analiza de forma objetiva si merece la pena el cambio. También es saludable pensar si es hora de darle oportunidad a otras plataformas, como Android o Windows Phone por citar dos de ellas.

Al final lo importante es que te sientas bien con tu dispositivo. Más allá de si el iPhone es mejor, o si un Samsung Galaxy es más poderoso, o si un Nokia Lumia es más novedoso. Lo que realmente debe importarte es que te sientas cómodo con tu equipo y a gusto con la plataforma. Eso te permitirá invertir en aplicaciones, en contenidos y en descubrir nuevas formas de usar tu móvil que de otras formas no lo hubieras hecho. Si tenías las expectativas muy altas con respecto al iPhone 5 y Apple te las acaba de bajar, entonces sería bueno que te autoexamines y pienses realmente qué es lo que buscas en un smartphone. Si luego de pensar con la cabeza fría entiendes que aún así no te satisface, estás en el mejor momento: ahora mismo tenemos opciones a montones para probar y de seguro una de ellas encajará a la perfección. Siempre habrá algo que no nos guste o nos decepcione del último móvil de una compañía, el punto es saber si a pesar de eso nos gusta y vale la pena tenerlo.

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