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Siempre me han gustado los bolsos pequeños y los de tamaño estándar. Y ya que estamos en confesiones, les cuento que hasta hace relativamente poco tiempo me había esclavizado de los maxi bolsos. ¿Por qué? En una cartera pequeña no había suficiente espacio para las herramientas de uso diario que considero imprescindibles según mi estilo de vida. Esto hasta que, por supuesto, haya decidido sacarle provecho a mi smartphone y, ¡por fin!, ser libre.

Reduciendo mi necesidad de espacio en la cartera, mi teléfono celular resultó convertirse en mi héroe cuando pienso en estos cinco gadgets que dejé de llevar en el bolso a todas partes:

  1. Agenda electrónica: Antes de usar teléfonos inteligentes, llegué a tener tres agendas electrónicas en las que almacenaba números de teléfono, direcciones y fechas importantes. De hecho, una de ellas me servía de traductor y tenía calculadora y alarma.
  2. Cámara: “Una imagen vale más que mil palabras” y yo le agrego “y si contiene sonido, más de un millón”. Las funcionalidades de una cámara en la cartera no creo que necesiten ser desglosadas (fotos y vídeos de artículos, posters interesantes, arte que no esperábamos encontrar, gente que teníamos mucho sin ver y aparecieron en nuestro camino fortuitamente, nuestro look del día…), pero la ventaja de ahorrarse el espacio en la cartera que ocupa la cámara, sus baterías y el cable no tiene precio.
  3. Grabadora: Como estudiante universitaria y periodista, hace un par de años, salir de casa sin la grabadora era tener que devolverme por ella. Quizás no siempre la usaba, pero imaginar que la necesitaría y no la tendría era muy arriesgado. Hoy en día, en un embotellamiento puedo ir registrando notas de voz para recordarme de algunas ideas después o repasar lo que alguien ha dicho en alguna entrevista que haya grabado.
  4. Reproductor de música: No soy la única que lo necesita para relajarse o simplemente entretenerse mientras se transporta o espera (sea por una clase, una cita con alguien a entrevistar, un doctor, el turno en el salón, etc.). Ahora puedo escuchar las canciones almacenadas en mi teléfono o buscar otras en Internet, ver los vídeos y hasta compartirlas con mis amigos.
  5. Miniconsola portátil: Esos momentos en los que el aburrimiento ataca pueden ser combatidos con un juego inocente o, incluso, uno de cierto desafío mental. Para esto ya no necesito la miniconsola portátil, pues un par de aplicaciones en mi teléfono inteligente me hacen la misma función.

¿Te has detenido a pensar en qué gadgets ya no usas? Cuéntame sobre tu experiencia en los comentarios.

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